El estrés es una reacción natural del cuerpo ante situaciones que requieren atención inmediata y acción rápida. De allí la importancia de las Técnicas de control de estrés en emergencias, Sin embargo, cuando se trata de profesionales que actúan en contextos de emergencia —como técnicos de transporte sanitario, sanitarios, rescatistas o voluntarios— ese estrés puede volverse crónico y perjudicial si no se regula correctamente. Por eso, implementar técnicas de control de estrés en emergencias es esencial para cuidar la salud emocional de los intervinientes en catástrofes.
Estas técnicas de control de estrés en emergencias tienen como objetivo prevenir el agotamiento físico y psicológico, mejorar el desempeño operativo en situaciones de alta presión y evitar consecuencias graves como el síndrome del quemado o el estrés postraumático. La formación y aplicación constante de estas estrategias contribuye a mantener al personal emocionalmente fuerte y funcional.
¿Por qué es importante controlar el estrés en emergencias?
Los escenarios de catástrofe exigen respuestas rápidas, efectivas y emocionalmente estables. Sin herramientas adecuadas de gestión emocional y las técnicas de control de estrés en emergencias, el interviniente puede experimentar síntomas como:
- Fatiga intensa.
- Irritabilidad o bloqueo mental.
- Dificultad para concentrarse o tomar decisiones.
- Reacciones desproporcionadas.
- Problemas de sueño o ansiedad anticipatoria.
Estos síntomas no solo afectan a la persona, sino también al equipo y a la eficacia de la intervención. Por eso, las técnicas de control de estrés en emergencias no son opcionales: son parte fundamental del protocolo de actuación.
Principales técnicas de control de estrés en intervinientes
Existen diferentes estrategias que pueden aplicarse antes, durante y después de una intervención crítica. A continuación, se presentan las más recomendadas:
1. Respiración diafragmática y controlada
Una técnica básica pero muy efectiva. Consiste en realizar respiraciones profundas y pausadas que favorecen la relajación del sistema nervioso y disminuyen el ritmo cardíaco. Ideal para aplicar en momentos de tensión.
2. Visualización positiva
Antes de una intervención o al final de una jornada, visualizar un entorno seguro, relajante y positivo ayuda a rebajar la tensión emocional acumulada. Esta técnica puede incluir música suave, cierre de ojos y concentración guiada.
3. Estiramientos activos y pausas breves
En medio de una emergencia, hacer breves pausas para estirar el cuerpo o caminar puede interrumpir el ciclo del estrés acumulado. Esto previene el colapso físico y ayuda a mantener la claridad mental.
4. Autodiálogo positivo
El lenguaje interno tiene gran influencia en el estado emocional. Sustituir pensamientos como “no puedo con esto” por frases como “voy a resolverlo paso a paso” ayuda a mantener el control psicológico.
5. Apoyo entre compañeros
Fomentar espacios de desahogo y apoyo mutuo, como el sistema de ayuda entre iguales (Buddy-System), fortalece la cohesión del equipo y actúa como contención emocional inmediata.
6. Desconexión tras la intervención
Después de una jornada crítica, es fundamental realizar actividades de autocuidado: descansar, alimentarse adecuadamente, desconectar del entorno operativo y hablar de otros temas fuera del trabajo.
Integración de estas técnicas en la formación
Las técnicas de control de estrés en emergencias no deben improvisarse. Es imprescindible que estén incluidas en los planes de formación y actualización profesional. Por eso, programas como los certificados profesionales en atención sanitaria en catástrofes incorporan módulos específicos de gestión emocional, afrontamiento del estrés y resiliencia operativa.
La práctica continua de estas técnicas mejora no solo la salud mental del interviniente, sino también la calidad de la atención que presta en momentos de máxima exigencia.